Los estudios de caso presentados evidencian, con datos, cómo los modelos de propiedad compartida pueden sentar las bases para enfrentar la creciente disparidad de ingresos en múltiples países: la participación accionaria de los empleados mejora el desempeño en empresas grandes y pequeñas y dialoga con tendencias como el capitalismo compartido y la responsabilidad corporativa, más allá de la primacía del accionista. Esta obra ofrece una visión inspiradora y fundamentada de cómo la democracia económica puede convertirse en un nuevo paradigma empresarial transformador para el siglo XXI.
