El texto relata cómo, tras haber sido percibido durante siglos como un cerro inofensivo, el volcán Arenal hizo erupción el 29 de julio de 1968, arrojando fuego y lava que en pocas horas causaron destrucción y numerosas muertes. Sin embargo, el libro recuerda que desde 1937 ya existían evidencias de que era un volcán: ese año un grupo de siete exploradores —conducidos por Alberto “Beto” Quesada Rodríguez y organizados por su primo Luis Castro Rodríguez— alcanzó la cima y confirmó su naturaleza volcánica. En síntesis, la publicación combina memoria histórica, homenaje a los pioneros y divulgación científica, para ofrecer un panorama integral de uno de los fenómenos naturales más significativos de Costa Rica en el siglo XX.
