Luis Barragán, apasionado de la hermenéutica, se interna en el entramado de la obra de Connolly, donde el timón de Palinuro, es el que infaliblemente dirige la navegación hacia un destino predestinado en este viaje sin sosiego. Así, el arquitecto nos abre de manera velada y discreta las puertas de este libro, guiándonos intencionalmente por sus pasiones, anhelos, amores y aspiraciones. Con su lectura y las anotaciones detalladas que vertió al final, nos ofrece un espacio de reflexiones, discusiones y provocaciones.
