De esas especies, las aves destacan como habitantes esenciales. Sus cantos marcan el inicio de un nuevo día, sus vuelos trazan caminos que atraviesan los cielos de la universidad y su misma presencia nos pide hacer una pausa para escuchar y observar. Estos animales nos ofrecen una oportunidad única para aprender que la convivencia es posible, necesaria, y que en los detalles más pequeños —como detenernos a escuchar el canto de un ave al amanecer— encontramos un recordatorio de la riqueza biológica del entorno que habitamos.
