Rita Virginia Argollo*
João Carlos Canossa-Mendes**
Los datos a continuación forman parte de un informe elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y son reveladores: el 95% de los artículos publicados en 2020 fueron escritos en inglés, mientras que solo el 1% estaban en portugués o español; de cada 10 investigadores iberoamericanos, alrededor de ocho, equivalentes a cerca del 84%, no escriben en sus lenguas maternas, prefiriendo el inglés para sus publicaciones (Badillo, 2021)1.
Según el citado informe, a la hora de presentar trabajos, solo el 13% de los científicos españoles lo hace en español. Los mexicanos alcanzan el 12%, los chilenos el 16% y los argentinos, colombianos y peruanos rondan el 20%. Las exposiciones en portugués representan alrededor del 13% para los investigadores brasileños y el 3% para los portugueses (Badillo, 2021).
El don de las lenguas
El multilingüismo en la ciencia nos parece, francamente, una de las claves del futuro. Hemos visto algunos fenómenos globales que creíamos que nunca volveríamos a ver: valores progresistas basados en la ciencia y en la evidencia cuestionados y, peor aún, negados; las universidades y las investigaciones están siendo descartadas; investigadores y científicos atrapados; estudiantes perseguidos, arrestados, deportados. Cada día que se abren los medios de comunicación hay algo nuevo, con sabor a bilis.
Además, la creciente ola de fake news y el fuerte proyecto de “deseducación popular” de ciertos gobiernos han llevado a situaciones insólitas, como los movimientos antivacunas, el resurgimiento de nuevas y viejas enfermedades ya erradicadas, la aceptación pasiva de la pérdida de derechos sociales y humanos históricamente conquistados y movimientos que defienden la reversión de las conquistas democráticas o, en el peor de los casos, del estado democrático de derecho. Si la academia –si la ciencia– no mira más de cerca y con más urgencia este estado de cosas, ¿qué futuro nos espera? Sí, esa es la pregunta, no nos espera, en estos tiempos de futuros inciertos.
La pandemia de COVID-19 en Brasil ha demostrado inequívocamente la fuerza de las instituciones científicas y el milagro que puede ocurrir cuando las puertas a menudo cerradas de la academia se abren a la gente, a los ciudadanos, ¡a nosotros! Vivimos en esa época en Brasil, concretamente, bajo un gobierno terraplanista y negacionista, acientífico e irracional, por decir lo menos. Fuimos el segundo país del mundo en número de muertos. Si no fuera por la ciencia, por el trabajo incansable de las instituciones científicas en la búsqueda de vacunas y, más ampliamente, por la difusión de información científica de calidad y accesible, es decir, información hablada en nuestro idioma, la tragedia sería mucho, mucho peor.
No nos engañemos, pues: nuestra bandera, la del multilingüismo, es esencialmente política. ¡Ojalá tengamos la capacidad de darle cuerpo con P mayúscula!
Acuerdo que añade
En vista de este y otros contextos similares, ya era urgente la necesidad de que las editoriales universitarias y académicas se involucraran para ayudar a mejorar este escenario. El escenario fue el XI Foro Internacional de Edición Universitaria y Académica, que era parte del programa de la 38ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La clausura del Foro estuvo marcada por el Encuentro de Asociaciones de Editoriales Universitarias de Iberoamérica.
Estuvieron presentes en el Foro, representantes de 10 países iberoamericanos, con participación de 11 asociaciones. En total estuvieron representadas 85 editoriales universitarias europeas y 342 latinoamericanas. Este grupo firmó y se comprometió a dar vida al Acuerdo de Guadalajara, una carta de intenciones con un único y poderoso objetivo: el reconocimiento del portugués y del español como lenguas científicas.
El documento señala la gran brecha que existe y, por tanto, un largo y arduo trabajo colectivo que se realizará en los próximos años, pensando con optimismo. Sus siete premisas iniciales incluyen objetivos como la promoción y circulación de publicaciones académicas y/o científicas en ambos idiomas en el espacio iberoamericano, la comunión de esfuerzos para el uso de plataformas conjuntas que busquen fortalecer estas producciones en el campo de la ciencia, y la ampliación de colaboraciones y el fortalecimiento de alianzas entre socios y editoriales iberoamericanas.
El pacto asumido por todas las asociaciones presentes no nos lleva a enfrentarnos a la lengua inglesa; la intención nunca fue fragmentar aún más el campo científico, tan a menudo amenazado por las polarizaciones que se han intensificado en perspectiva mundial. El propósito se centra, de hecho, en una comprensión geopolítica, reconociendo la calidad, profundidad y profesionalidad de los estudios e investigaciones producidos en los países iberoamericanos y sus contribuciones al desarrollo mundial.
En este sentido, romper esta primacía implica que se sumen a la agenda global debates que contemplan perspectivas consideradas no hegemónicas, que al ser subyugadas no logran reconocimiento, fortaleciendo una representación de valores basados en los intereses de los colonizadores. Entendemos que conductas de esta naturaleza son las que nos han traído al escenario en el que vivimos, de amenazas climáticas, sanitarias y humanitarias, fallas sociales, guerras y enfrentamientos.
Cada vez nos parece más inequívoco suponer que la ciencia, si no está hecha para las personas, será de poca o ninguna utilidad. Pues bien, si vamos a hacer ciencia para las personas, es de esperar que necesitemos, sin demora, comunicarla a las personas y, con un esfuerzo adicional, recuperar gradualmente a nuestra gente. Con el debido respeto a todos los cánones científicos, si no lo hacemos en un lenguaje que la gente entienda y que nos “conmueva”, estaremos hablando con el viento, que no raramente es el peor oyente.
1 BADILLO, Angel. O português e o espanhol na ciência: notas para um conhecimento diverso e acessível. Madrid, Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)/ Real Instituto Elcano, 2021.
Rita Virginia Argollo*
Periodista. Doctora y maestra en Educación.
Vicepresidenta de la Associação Brasileira das Editoras Universitárias (ABEU) desde 2023, de la cual fue directora regional (ABEU Nordeste, 2015-2019) y presidenta en el periodo 2019-2023.
Desde 2012, es directora de Editus – Editora da Universidade Estadual de Santa Cruz (UESC).
João Carlos Canossa-Mendes**
Periodista. Maestro en Salud Pública.
Fue presidente de la Associação Brasileira de Editoras Universitárias (ABEU). Atualmente y vicepresidente de la región atlántica de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (EULAC). Desde 1996, es editor ejecutivo de la Editorial Fundação Oswaldo Cruz (Fiocruz).
