Cuando Fabrício Marques se dispone a estudiar cada una de las facetas de la poesía de Leminsk, distribuidas en la obra en cuatro grandes líneas de fuerza (concisión, información, invención y conciencia semiótica), las sitúa en una relación dialógica, aunque reconoce que no explican ni agotan la complejidad que esta poesía presenta. Sin embargo, antes de centrarse en cada una de estas líneas y en el «más» que las constituye, Fabrício realiza una necesaria cartografía de la vida intelectual del poeta y del contexto en el que trabajó, situando su poesía en el escenario de finales del siglo XX y atribuyéndole una «función liberadora» en relación con los dogmas poéticos vigentes.
