Pensar los libros más allá de sus límites territoriales
Froilán Fernández*
Director editorial
Editorial de la Universidad Nacional de Misiones (Edunam)
República Argentina
La complejidad de las fronteras como categorías teóricas y realidades empíricas y las tensiones entre delimitaciones geopolíticas y las interacciones cotidianas, son parte del contexto de la edición universitaria.
Nuestros sellos enfrentan los desafíos de visibilizar la diversidad lingüística y cultural, promover traducciones y estimular estrategias de distribución anclados en la importancia de la bibliodiversidad y la colaboración regional.
A lo largo de las últimas décadas, una variada cantidad de investigaciones y estudios han abordado la complejidad de pensar la frontera como una categoría teórica y una realidad empírica. Desde diversos campos del saber (geografía, historia, antropología, semiótica, lingüística, entre otros) y con perspectivas interdisciplinares, numerosas investigaciones destacan, a partir de rigurosos trabajos de campo, las tensiones entre las delimitaciones geopolíticas y las experiencias de interacciones cotidianas que despliegan los habitantes de las fronteras.
La compleja realidad cultural de América Latina y el Caribe acentúa estas tensiones. Frente a las disposiciones estatales que dibujan cartografías con límites definidos, nuestras territorialidades se empeñan en ejercitar mezclas e hibridaciones: interculturalidad, mestizaje y plurilingüismo son rasgos históricos distintivos del plural universo que habitamos diariamente. Estas dinámicas sociales y culturales ponen en tensión delimitaciones definidas por la cartografía, destacando que toda frontera se constituye como una compleja trama de significaciones y sentidos. Mientras que en relación a los estados nacionales es posible hablar de políticas de identidad que intentan fijar la tradición en ciertos objetos y prácticas, escribe el antropólogo Alejandro Grimson, entre las personas normales y corrientes se encontrarán visiones heterogéneas y más difíciles de reconstruir acerca de la dinámica práctica de la vida cotidiana en la frontera.
Ante esta compleja realidad cultural, los desafíos que enfrenta la edición universitaria son múltiples. Nuestras prácticas editoriales se inscriben en intrincados procesos socioculturales de mixturas continuas que configuran y habitan estos espacios de interculturalidad, diversidad y multiplicidad lingüística, mientras que, al mismo tiempo, articulan con el concierto de temas y problemáticas propios de un mundo globalizado. El devenir entre lo local, lo regional y lo global señala nuestra condición de habitantes de un espacio “inter” que entra en tensión con las hegemonías políticas, culturales y lingüísticas de los centros globales de producción del saber.
En ese marco se abren una serie de interrogantes que atraviesan y condicionan nuestras prácticas editoriales: ¿de qué modo visibilizamos la diversidad lingüística y cultural de nuestros territorios, proponiendo traducciones e intercambios que permitan la circulación de títulos en todo el continente? ¿Cuáles con las estrategias locales y regionales que nos permiten estimular articulaciones académicas e intercambios científicos para traspasar las fronteras geográficas y pensar problemáticas comunes a nuestros países? ¿Cómo apuntalar la distribución de nuestros títulos en todo el territorio latinoamericano, ampliando nuestras comunidades de lectores más allá de los círculos académicos locales?
No pretendemos responder aquí exhaustivamente estas preguntas que, por otra parte, ya tienen variadas contestaciones en las propias prácticas de nuestras editoriales universitarias. Simplemente, a partir de nuestra experiencia editorial de una universidad ubicada en un enclave fronterizo, enumeraremos una serie de consideraciones relacionadas con las múltiples fronteras que nos atraviesan y habitamos, con el objetivo de abrir una conversación que enriquezca nuestras experiencias editoriales.
En primer lugar, destacamos la tensión entre fronteras lingüísticas y culturales y la dinámica intercultural de nuestros territorios. Esta compleja configuración cultural entraña el desafío de pensar mecanismos de traducciones que permitan estimular el conocimiento de los materiales que se editan en el continente, alentando además su difusión más allá de nuestras fronteras. Frente a la hegemonía del inglés en el campo de la producción científica, los libros editados en las lenguas mayores continentales (en especial en español y portugués), requieren un tratamiento particular que acentúe su circulación y trasvase las fronteras geográficas.
En este punto, las estrategias de traducción no son meras decisiones particulares de los sellos editoriales, sino que se constituyen como parte de políticas lingüísticas más amplias y consistentes, cuyo fin sería apuntalar la bibliodiversidad y dar a conocer los enfoques particulares de las producciones académicas de nuestras universidades. El papel sustancial de la traducción se articula también con la diversidad de lenguas indígenas que pueblan nuestros territorios y que precisan ser valoradas como un patrimonio cultural más allá de su propio espacio geográfico. En una época de constantes migraciones, las fronteras de esas lenguas son móviles y fluidas. Un ejemplo de esta situación es la publicación del Primer Diccionario Mbya-Ayvu-Español / Español-Mbya Guaraní que realizamos en la Editorial Universitaria de Misiones (Edunam), obra que surgió como resultado del trabajo de investigación realizado por los profesores José Javier Rodas y Kuaray Poty Carlos Benítez, quienes interactuaron en diversas comunidades Mbyá Guaraní, localizadas a lo largo y a lo ancho de la Provincia de Misiones, Argentina, donde recibieron el sabio aporte de ancianos, caciques, opyguas y aldeanos, los que generosamente compartieron sus saberes, vivencias, tradiciones y el Ñande Reko, es decir, el modo de vida guaraní.
Los mecanismos de traducción se articulan con la diversidad cultural que la propia literatura de nuestros territorios posee. Si bien a nivel global la industria editorial tendió a considerar las producciones literarias del continente bajo una misma etiqueta, existe una diversidad de voces, estilos y géneros vinculados con las singularidades de cada país o región. Esta heterogeneidad implica el reconocimiento de fronteras y, al mismo tiempo, la necesidad de intercambios para que textos y autores sean conocidos tanto a nivel local como global. Pergeñar proyectos regionales de traducción o ediciones multilingües como espacios de intercambio, constituyen puntos necesarios para ampliar los horizontes de nuestros bienes culturales y franquear las fronteras impuestas por las lenguas o los estados.
Un tercer punto se relaciona con la historia de nuestros países, con sus sitios de contacto y sus singularidades. La historia de las divisiones geopolíticas entre nuestros países con las tensiones inherentes a esos procesos, y la memoria de acontecimientos que tuvieron puntos comunes a lo largo de los últimos siglos (por ejemplo, las luchas sociales y los derechos humanos en relación con las dictaduras del siglo XX) compelen la necesidad de pensar textos que transiten las fronteras, anudando problemáticas compartidas o destacando las singulares diferencias que nos han constituido históricamente.
Finalmente, la distribución y el acceso a los materiales editados por los sellos universitarios constituyen un desafío constante. En tanto nuestras ediciones persiguen el objetivo de transferir conocimientos producidos en las universidades, o promover autores y textos relevantes para el territorio en el que nos insertamos, la posibilidad de dar a conocer dichas producciones más allá de los ámbitos locales, atravesando fronteras geográficas y lingüísticas, se erige como una necesidad que, en el mundo actual, puede concretarse con el acceso digital, el trabajo de coedición o la asociación estratégica en redes editoriales. Frente a las barreras económicas o las desigualdades de infraestructura que pueden existir entre países o en un mismo territorio, estas estrategias son altamente productivas y relevantes.
En síntesis, la vitalidad de la edición universitaria se sostiene en la conjunción entre lo local y lo regional, es decir, en el imperativo de hablar desde un espacio cultural específico y, al mismo tiempo, atravesar las fronteras geográficas para llevar esos textos a un amplio territorio de intereses y preocupaciones compartidas con otros sellos universitarios. Este gesto pone en diálogo la diversidad cultural y fortalece la multiplicidad de perspectivas que, más allá de los límites cartográficos o lingüísticos, configuran nuestra experiencia social, cultural e histórica.
*Froilán Fernández es doctor en Semiótica y docente-investigador en el Programa de Semiótica de la FHyCS-UNaM. Integra la Comisión Ejecutiva de la Red de Editoriales Universitarias Nacionales (REUN) de la República Argentina.
