Rápido, ¿alguien conoce a un traductor de Lengua de Señas?

La inclusión en la edición académica
universitaria es más que una intención

Genaro Ruiz Flores González
Jefe del Departamento Editorial
Universidad Autónoma de Aguascalientes

Durante la XXV Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, en 2023, se organizó la Jornada de Edición Incluyente, con el fin de destacar la importancia de hacer accesibles los contenidos de las publicaciones académicas para personas con discapacidad visual y auditiva, de modo que tal resultado se generaría a partir del debate propiciado por las actividades enmarcadas en ella, como presentaciones de libros y conferencias. Sin embargo, el día del evento, a punto de comenzar con la mesa de diálogo sobre materiales educativos y discapacidad auditiva, nos enfrentamos con que habíamos cometido un grave error para el desarrollo siquiera posible de la misma: nadie (sí, ¡nadie!) había considerado contratar a un intérprete de Lengua de Señas Mexicana para poder entablar justo eso, un diálogo entre los expertos presentes que formaban parte de la comunidad sorda y los demás panelistas.

Este episodio de pánico ejemplificó perfectamente la problemática real de no visualizar las necesidades de todas las personas con la misma importancia con la que se ensaya una presentación, se compran vuelos para invitados, se prepara la imagen gráfica o se hace una prueba de sonido. Buscando ser ejemplo de inclusión estábamos representando con una sola omisión que no es una tarea fácil. Para el equipo responsable de la organización de la Feria resultaría fácil ocultar el incidente o presumir que nuestra Jornada fue todo un éxito, asegurando que consiguió en tiempo récord la participación de una intérprete que, afortunadamente, estaba vinculada a la Universidad, alguien la conocía y pudo invitarla sin problemas de agenda o transporte por parte de ella. No obstante el alivio de la resolución inmediata y momentánea, la aceptación de la falta de previsión de algo tan importante nos ayuda a intentar no volver a cometer esa falta, además de que nos dejó pensando y mucho. Al final de cuentas, para provocar el cambio, primero debemos aceptar las oportunidades de mejora.

Este incidente subraya la importancia de la inclusión y accesibilidad de contenidos en libros y textos académicos para personas con discapacidad visual y auditiva en México. La intención de ser inclusivos no debe quedarse en el discurso, sino que debe traducirse en acciones concretas y detalladas. El Tratado de Marrakech, adoptado en 2013 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), se nos presenta a las editoriales académicas como un fundamento crucial hacia la inclusión. Este tratado facilita el acceso a las obras publicadas para las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso y escrito tradicionalmente, estableciendo normas para la creación y el intercambio de copias accesibles. Como se señala en el tratado, “las limitaciones y excepciones al derecho de autor deben permitir la reproducción, distribución y puesta a disposición de obras en formatos accesibles para personas con discapacidad visual”.

La Iniciativa del Consorcio del Libro Accesible (ABC) de la OMPI también juega un papel fundamental. Esta iniciativa ayuda a las editoriales a producir libros accesibles y facilita el intercambio de los mismos entre bibliotecas y organizaciones autorizadas a nivel mundial. La ABC no solo promueve la producción de textos inclusivos a personas con discapacidad, sino que también ofrece capacitación y asistencia técnica para garantizar que las obras lleguen a quienes las necesitan.

En México, el Acuerdo Educativo Nacional, que forma parte de la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva emprendida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) en 2019, nos dice que ese tipo de enseñanza “[…] se basa en la valoración de la diversidad, adaptando el sistema para responder con equidad a las características, necesidades, intereses, capacidades, habilidades y estilos de aprendizaje de todos y cada uno de los educandos”.

Tener una visión o proyección inclusiva no es un paso automático; requiere un compromiso significativo desde el inicio. Es un esfuerzo constante que involucra evaluar nuestras prácticas y adaptarlas continuamente. El Departamento Editorial de la Universidad Autónoma de Aguascalientes intentó en 2017 incursionar en la producción de publicaciones bibliográficas en Braille y audiolibros, aunque en ese entonces, los altos costos de producción condujeron a posponer la inquietud y representaron el mayor reto a superar. Esta experiencia nos enseñó que el trabajo de una auténtica edición incluyente no puede ser factible desde un solo frente. Necesitamos aliados que puedan garantizar la continuidad y evaluar si estamos en el camino correcto, o si estamos, metafóricamente, “olvidando contratar al traductor de lengua de señas”.

Para acortar la brecha de accesibilidad, primero debemos definirla claramente. La inclusión no se trata solo de tener buenas intenciones, sino de ser conscientes del problema y abordarlo con soluciones efectivas y a largo plazo. No es cuestión de “arreglar” el problema de manera superficial, sino de entender y responder a las necesidades específicas de todas las personas. La inclusión no funge únicamente como un discurso, sino que hay que concebirla, en todos los aspectos, como una práctica constante. En el ámbito editorial y más el académico, debemos asegurarnos de que la generación de contenidos así como distribución y accesibilidad contemplen a todos los sectores de la sociedad, incluyendo no nada más a ciegos y débiles visuales, sino también a sordos y otros comunidades con diversas discapacidades.

Las editoriales universitarias, especialmente las pertenecientes a Instituciones de Educación Superior de índole pública, al encontrarse relacionadas directamente con la generación de Ciencia y con la defensa y ejercicio de ésta en su forma más Abierta para garantizar un acceso al conocimiento con similar apertura, debemos ser instrumentos que coadyuven a la consecución de una enseñanza realmente “para” todas las personas y “con” todas las personas. La academia no debe segregar; al contrario, tiene que ser un vínculo entre la ciencia y el humanismo, entre la objetividad y la libertad, al igual que entre el conocimiento y la sociedad. Nuestro papel es generar textos académicos que sumen a sus objetivos centrales el acceso, la igualdad, la calidad y la pertinencia.

La inclusión y accesibilidad en la educación y la literatura son fundamentales para construir una sociedad equitativa. No basta con querer ser inclusivos; debemos poner en práctica estrategias concretas y colaborativas que aseguren que nadie quede excluido. La adopción de tratados como el de Marrakech y el apoyo a iniciativas como la ABC son pasos esenciales, pero es preciso ir más allá. Es imperativo comprometernos a evaluar continuamente nuestras prácticas, a trabajar en equipo con entes públicos y privados, a abrir puertas, a escuchar todas las voces, a compartir ideas.
El lema de nuestra Universidad, de la autoría del gran poeta aguascalentense Desiderio Macías Silva, es Se Lumen Proferre, cuyo significado, “proyectarse en luz”, bien nos indica que ese resplandor de nuestra Casa de Estudios puede arribar a la sociedad, asimismo, de manera significativa, en forma de un producto editorial, un destello materializado que debe iluminar a toda la población en lo particular y lo general. Sin lugar a dudas, nuestro compromiso es que cada evento, cada libro y cada texto académico que emane de nosotros sea verdaderamente accesible para todos en igualdad de condiciones, sin que el mensaje emitido quede incompleto frente a sus receptores.

La anécdota vivida en la XXV Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Aguascalientes es un recordatorio de la importancia de planificar con antelación y de considerar todas las necesidades de accesibilidad. La inclusión es una promesa continua que requiere acción y colaboración, pues al aprender de nuestros errores y apoyarnos en iniciativas globales, podemos avanzar hacia una sociedad más justa y accesible para todos, en la que el Acceso Abierto y, por qué no, la Ciencia Abierta, sean un hecho en todas las dimensiones que ambos términos implican.

Compartir este contenido
Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp
Email