Este libro busca mostrar una de las distintas formas en las que se han llevado a cabo y ejercido las relaciones entre los imperios y sus colonias. A partir de un caso de la Audiencia de Guatemala, en concreto de las provincias de San Salvador y Sonsonate (actual República de El Salvador), se muestra cómo, entre 1776 y 1808, la Corona española dispuso de normativas y de mecanismos para controlar y administrar los fondos de comunidad de los pueblos indios. De acuerdo con su discurso ilustrado, la Corona pretendía evitar el despilfarro que los cabildos y sus pueblos hacían con dichos fondos para destinarlos a la castellanización de los indios, en el marco de su proyecto imperial de una sociedad comercial. Sin embargo, las prioridades de la Corona se impusieron y estas se focalizaron en la guerra y el crédito, por lo que los fondos de comunidad terminaron convirtiéndose en su caja chica de ahorros; ahorros que, incluso, llegaron a financiar al imperio napoleónico a través de la consolidación de vales reales.
En todo caso, el libro no solo fija su mirada en la maquinaria fiscal hispana, sino también en las respuestas de los indios a través de sus cabildos, quienes se convierten en actores principales de este escenario, resistiendo, evadiendo, negociando o colaborando con las medidas determinada por la Corona.
