La edición universitaria latinoamericana

El mapa que construimos conjuntamente

Sayri Karp Mitastein
Directora de la Editorial Universidad de Guadalajara
Juan Felipe Córdoba-Restrepo
Director de la Editorial Universidad del Rosario

Esta larga historia que nos une comienza en el 2009, cuando en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá realizamos el VII Congreso Internacional Publicaciones Universitarias y celebramos la Asamblea de EULAC que correspondía a ese año. La renovación de la junta directiva dio paso a nuevas propuestas y proyectos que buscaban dinamizar el trabajo gremial entre las redes de editoriales universitarias de América Latina. Entendimos que la importancia de la congregación de editores con propósitos comunes nos podía conducir a la construcción de proyectos que nos llevaran a fortalecer los objetivos trazados por la asociación y nos animaran a proponer otros desarrollos para beneficio de todos los interesados. Al pasar de los años, los diálogos y las reflexiones generados entre las diferentes redes nacionales tuvieron como resultados conquistas representativas, que de manera individual no se podrían haber logrado.

Ahora tenemos certeza de que la suma de voluntades amplía las posibilidades de alcanzar los objetivos propuestos y, sin lugar a dudas, ensancha los horizontes de nuestros saberes; compartir experiencias nos acerca a los otros y nos enriquece como individuos y como colectivo. Entendemos la ciencia como un bien social que le pertenece a la humanidad; todo lo que producimos como conocimiento nos permite avanzar y construir día a día lo que somos como sociedad. Los editores académicos hemos comprendido que es indispensable pensar en red, que es determinante facilitar el acceso a los conocimientos obtenidos sin restringirlo a diferentes grupos en determinados territorios geográficos, el principio de universalidad de la ciencia nos demanda esta apertura.

Para las asociaciones de editoriales universitarias de América Latina o de otros países es evidente la trascendencia del trabajo en red, hace varios años entendimos que una de nuestras principales fortalezas y eje de trabajo era pensar en colectivo, que caminar de forma conjunta propicia proyectos para beneficio de todas las regiones.  Los logros de EULAC pueden documentarse luego de varios años de trabajo comprometido, pues los resultados obtenidos hasta la fecha no fueron inmediatos: son la suma de una labor paciente e insistente que implicó encuentros y reflexiones entre muchos colegas. Son varios los proyectos que se concibieron tiempo atrás, tanto para la edición académica en América Latina, como en colaboración con la edición universitaria española. Los avances más recientes en varios aspectos son dignos de resaltar: tenemos, entre otros, la construcción de un gran catálogo de las publicaciones académicas y universitarias Ulibros, que actualmente tiene más de 56,000 referencias, y la publicación de catálogos especializados, coediciones, encuentros de formación y la participación en ferias internacionales.

Asimismo, el proyecto de Enlazadas que hemos venido realizando en los años recientes (Contra las violencias de género, Por el medio ambiente, Por los derechos humanos y Por la historia) ha conllevado la creación de catálogos temáticos pensando en generar distintos diálogos con diferentes audiencias. Poder entregar información sobre un tema determinado constituye un valor agregado al ejercicio de publicar, la riqueza de los metadatos establece relaciones directas con determinados públicos potencialmente interesados en el tema seleccionado. Algunos aportes de un catálogo de esta naturaleza los constituyen, por ejemplo, la posibilidad de construir una suerte de estado del arte en determinados temas a nivel nacional o internacional, lo cual le permite al lector reconocer las publicaciones realizadas por las editoriales que participan de este ejercicio colectivo; también es posible observar que el conjunto de publicaciones representa la riqueza regional sobre determinados temas y, a la vez, denota la posible falta de desarrollo sobre otras temáticas y la necesidad de abordarlas. Por otro lado, además de fortalecer el trabajo conjunto de los editores, establece la posibilidad de ampliar y afianzar redes de trabajo en temas afines o comunes y coloca a la edición académica en el centro de la discusión a nivel global.

El desarrollo de coediciones transnacionales es otra de las conquistas obtenidas en los últimos años. Hemos avanzado en entender y suscribir convenios entre las editoriales universitarias de la región, de tal forma que faciliten y garanticen la circulación de saberes de manera simultánea en distintos territorios, incluso ha sido posible desarrollar colecciones entre varias editoriales de diferentes países. El ánimo que inspira estos proyectos de coedición entre universidades es llevar más allá de las geografías nacionales los diferentes estudios de distintos temas desarrollados por investigadores provenientes de diversas latitudes, con el objetivo de que estos contenidos conduzcan a construir diálogos sobre temas que nos lleven a crear una sociedad mejor.

En el momento que vivimos, este tipo de esfuerzos son bienvenidos. El conocimiento como bien social debe rebasar las limitaciones de las fronteras geográficas. La ampliación de vías de circulación propicia nuevos públicos, nuevos lectores, nos invita a ser mucho más reflexivos y nos brinda la posibilidad de ser ciudadanos del mundo. Aportar contenidos para conducir a debates amplios, a fin de promover discusiones que susciten nuevos puntos de vista sobre asuntos trascendentales para cada uno de nuestros países, es uno de los grandes desarrollos que hemos alcanzado en la edición académica continental. Proteger, preservar y desarrollar esta conquista es una de las tareas que debemos realizar y, sobre todo, garantizar.

Otro ejemplo bastante elocuente del trabajo en red, que permite ver la edición académica como protagonista de la vida universitaria, es la actividad desarrollada en torno a la investigación. Desde cada uno de los lugares y de las relaciones con los contenidos publicados, los actores han levantado y consignado su voz: autores, evaluadores, comités editoriales, editores, correctores, diseñadores, impresores, informáticos, distribuidores, libreros, lectores…, cada uno de ellos, a partir de sus propios intereses profesionales y personales, desarrolla y analiza lo que significa editar y publicar. Para evidenciar esto contamos con algunos resultados; son solo algunos, y existen muchos más, pero nos permiten visualizar la importancia y la necesidad del ejercicio de pensar la edición desde el oficio, que parte de un diálogo abierto con el mundo. En 2019 iniciamos la Cartografía de la edición académica en Iberoamérica, proyecto colectivo que continúa en desarrollo y que nos ha permitido observar la información de la producción de libros académicos en los ámbitos público y privado por instituciones, centros de investigación, centros educativos de educación superior, universidades y tecnológicos, además de avanzar en la definición de lo que significa ser una editorial académica.

Los invitamos a continuar navegando estos mares desafiantes a los que las editoriales académicas nos debemos enfrentar, teniendo la convicción de que en equipo podemos llegar muchos más lejos y superar los escollos que plantea nuestro quehacer.

Muchas felicidades a todos por los logros colectivos, sin duda las relaciones que hemos construido nos mantienen unidos y compartiendo nuestro conocimiento con el mundo.

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