Directrices para la elaboración de una política pública sobre publicaciones académicas

David Chocair Herrera
Editor académico y corrector de estilo
Instituto de Altos Estudios Nacionales

El desarrollo académico de un país no se refleja, de manera exclusiva, en la calidad de sus investigadores o en la cantidad de sus publicaciones, sino en la visibilidad y reconocimiento (compréndase como impacto) internacional que estos trabajos alcanzan. En dicho contexto, la necesidad de estructurar una política pública robusta sobre publicaciones académicas se vuelve imperativa, la misma que contemple medidas para fomentar la colaboración entre investigadores y la difusión de los resultados de investigación en revistas científicas de prestigio (Morillo y Filippo, 2009).

Además, es importante que se promueva el acceso abierto a la investigación, de tal manera que las publicaciones estén disponibles de forma gratuita y puedan ser consultadas por cualquier persona interesada (Prieto-Gutiérrez y Alhuay-Quispe, 2020). El acceso abierto asegura la disponibilidad universal de los resultados de las investigaciones, aumenta la visibilidad e impacto de los artículos científicos y acelera el avance del conocimiento. Al promover la igualdad de oportunidades, la colaboración global y la difusión rápida de los resultados de la investigación, el acceso abierto contribuye a un sistema científico más inclusivo, transparente y eficiente.

Al mismo tiempo, la estructuración de una política pública sobre publicaciones académicas debe considerar también la diversidad de disciplinas y áreas de conocimiento (Toscano y Rambal-Rivaldo, 2020), puesto que no todas las disciplinas tienen las mismas formas de producción y difusión de conocimiento, por lo que es necesario tener en cuenta las particularidades de cada campo para garantizar que la política sea efectiva y se adapte a las necesidades de cada área.

Es que cada área de estudio se remite a sus métodos específicos para generar y compartir el conocimiento, al tiempo que se respalda en sus propias normas y estándares de calidad. Además, cada campo del saber establece sus propias comunidades académicas y canales de comunicación. Al considerar las particularidades de cada rama del conocimiento, se promueve la diversidad y la excelencia en la investigación, en tanto que se evita imponer un enfoque único que no se adapte a las necesidades y características de cada disciplina.

La elaboración de una política pública sobre publicaciones académicas requiere del cumplimiento de un proceso intencionado, en el que se cubran diferentes aspectos. Segovia (2023) es preciso al señalar que los lineamientos para la construcción de dicha política deben contemplar, como pasos estratégicos, los siguientes: investigación, documentación, organización, información, capacitación, encuentros y otros. A continuación, sobre la línea de esta propuesta, se profundiza en lo que requiere cada uno de los ámbitos expuestos:

Investigación: Realizar un diagnóstico exhaustivo del estado de las publicaciones académicas permitirá identificar tendencias, desafíos y oportunidades, por lo que comprender el contexto situacional es crucial para tomar decisiones informadas y desarrollar estrategias efectivas. La investigación, por lo tanto, debe abarcar una amplia gama de fuentes, lo que incluye artículos académicos, libros e informes, con el fin de proporcionar una comprensión integral del campo.

Documentación: Además de comprender el contexto, es esencial contar con una base documental física y digital sólida que recoja experiencias, lecciones aprendidas y factores de éxito. Esta documentación servirá como fuente primaria para la formulación de políticas y estrategias. Debe incluir estudios de caso, mejores prácticas y datos relevantes que puedan informar los procesos de toma de decisiones.

Organización: Establecer un comité asesor multidisciplinario es crucial para proporcionar la estructura necesaria para canalizar los esfuerzos e integrar a académicos, editores y otros actores relevantes, sin dejar por fuera a los tomadores de decisiones de los entes gubernamentales y estatales encargados de elaborar la política pública. Este comité ayudará a consolidar una red de colaboración activa en la que se fomente el intercambio de ideas y conocimientos.

Información: Una estrategia de comunicación efectiva, fundamental para garantizar que la información llegue a su público objetivo, debe implicar la definición de audiencias objetivas, el desarrollo de mensajes claros y la selección de canales adecuados para difundir la información con efectividad. También debe tener en cuenta las diversas necesidades y preferencias de los diferentes actores, como investigadores, responsables de políticas y el público en general.

Capacitación: Crear una cultura de calidad en las publicaciones académicas requiere no solo la creación de nuevos conocimientos, sino también el desarrollo de capacidades en los investigadores y autores. Foros, talleres, seminarios, artículos y boletines pueden ser herramientas esenciales para construir y compartir conocimientos, promover las mejores prácticas y mejorar la calidad de las publicaciones.

Encuentros: Más allá de las ferias de libros habituales, espacios como congresos o seminarios pueden fortalecer la red académica, fomentar la colaboración y facilitar la actualización constante del conocimiento. Estas reuniones deben proporcionar una plataforma para que los investigadores, editores y otros actores compartan su trabajo, intercambien ideas y discutan las tendencias y desafíos emergentes.

Otros: Una revista digital puede proporcionar una plataforma para publicar artículos de investigación, reseñas y otros contenidos académicos, mientras que los repositorios pueden servir como plataformas centralizadas para almacenar y compartir resultados de investigación. Estas iniciativas deben priorizar el acceso abierto y garantizar que las publicaciones sean fácilmente descubribles y citables por investigadores de todo el mundo.

Se puede considerar que estas directrices no son una meta, sino el inicio de un camino en el que están presentes tanto desafíos como oportunidades, por lo que al momento de diseñar unas políticas públicas sobre publicaciones académicas el enfoque debe ser tanto integral como multidimensional. Al abordar estos aspectos, las políticas pueden apoyar y promover de manera eficaz la producción, difusión y reconocimiento de publicaciones académicas de alta calidad dentro de la comunidad universitaria.

Referencias bibliográficas:

Morillo, F. y Filippo, D. (2009). Descentralización de la actividad científica. El papel determinante de las regiones centrales: el caso de Madrid. Revista española se documentación científica, 32(3), pp. 29-50. https://doi.org/10.3989/redc.2009.3.684

Prieto-Gutiérrez, J., y Alhuay-Quispe, J. (2020). Visibilidad mediática-social de las revistas académicas iberoamericanas de artes y humanidades en Emerging Source Citation Index: una aproximación altmétrica. Revista Ibero-Americana De Ciência Da Informação, 13(3), pp. 936-962. https://doi.org/10.26512/rici.v13.n3.2020.32734

Toscano, J., y Rambal-Rivaldo, L. (2020). Producción científica de investigadores de psicología del sistema científico colombiano según su clasificación y sexo. Avances en Psicología Latinoamericana, 38(3). https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/apl/a.8133

Segovia, F. (2023). Lineamientos para la construcción de una política pública sobre publicaciones académicas. Documento no publicado.

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