Felices 15 Años, Red Altexto

Sayri Karp Mitastein
Directora de la Editorial UDG
Presidenta de la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe

Sólo tengo agradecimientos para la Red Altexto. Cuando llegué a Guadalajara, a crear la Editorial de la Universidad de Guadalajara, la Red Altexto Centro Occidente ya llevaba varios años trabajando. En cuanto pude, conocí a mis colegas y me sumé a las discusiones y al trabajo colaborativo. Fue muy grato encontrar personas que hablaban un mismo idioma conmigo y que entendían los problemas a los que todos nos enfrentábamos.

En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2003, la directora de la feria me propuso que creáramos para el año siguiente un Foro Internacional de Edición Universitaria (FIEU), debido a que la FIL es un proyecto de la Universidad de Guadalajara que celebra el libro y promueve el diálogo entre los diversos actores de los distintos sectores de la industria editorial. Asimismo, me comentó su preocupación respecto a la conformación de una asociación nacional de editores universitarios, ya que en otros países las experiencias de trabajo colectivo estaban siendo exitosas y lo consideraba imprescindible para establecer relación con otras asociaciones nacionales e incentivar el desarrollo a través de la reflexión conjunta.

Es así que, en 2004, en colaboración con la Asociación de Editoriales Universitarias Españolas (UNE), llevamos a cabo el primer FIEU y decidimos que este evento se realizaría cada dos años. Este foro sirvió para darnos cuenta de que el diagnóstico de la edición universitaria en Iberoamérica adolecía de la misma problemática y que era necesario compartir experiencias para impulsar la profesionalización.

En 2005 realizamos en el marco de fil Guadalajara una reunión de asociaciones, invitamos a la UNE, la AAUP (Asociación de Editoriales Universitarias de América), la ABEU (Asociación Brasileña de Editoriales Universitarias), la ASEUC (Asociación de Editoriales Universitarias de Colombia) y platicamos sobre las experiencias, los beneficios y los errores de las distintas asociaciones de editoriales universitarias. Fue una excelente reunión que nos animó a los colegas mexicanos a crear al año siguiente la Red Nacional Altexto.

En 2006, en una reunión de la Red Centro Occidente (RCO) que se llevó a cabo en Guadalajara, decidimos invitar también a colegas de otras editoriales universitarias que nos ayudaran a impulsar la creación de la red nacional; es así que nos reunimos en las instalaciones del Hotel Villa Primavera los editores integrantes de la RCO con los colegas de la Universidad Veracruzana, la UNAM, el CIESAS, entre otras instituciones, y, por unanimidad, decidimos convocar a nuestros rectores para firmar el convenio de la creación en la FIL Guadalajara de ese año de la Red Nacional Altexto.

También acordamos que Gloria Patricia Miranda, quien en ese momento estaba al frente de la Editorial de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y de la RCO, fuera la coordinadora nacional, aprovechando la experiencia adquirida. Asimismo, ese mismo año creamos para FIL Guadalajara el primer catálogo de RCO.

El trabajo de la RCO estaba organizado por comisiones y todos los integrantes debíamos formar parte de alguna de ellas. Esa manera de trabajar la continuamos en la Red Nacional, y los responsables de cada comisión eran, a su vez, integrantes de la mesa directiva, la cual tenía un secretario técnico, además del coordinador nacional y posteriormente también un tesorero.

Para crear el primer reglamento nos reunimos varias veces, solicitamos a las áreas jurídicas de nuestras instituciones que revisaran la propuesta y también pusimos a consideración de la asamblea nacional este documento que poco después fue aprobado.

Actualmente, este documento está en revisión para actualizarlo de acuerdo con las nuevas necesidades de la Red, ya que en la FIL Minería de 2020 nos convertimos en una asociación civil, por lo que es necesario que todos los integrantes de la Red Altexto se adhieran a este nuevo modelo de trabajo para que funcione en beneficio de todos de manera óptima.

Al inicio de la Red Nacional, ANUIES no sólo respaldaba el proyecto, sino que funcionaba como un miembro imparcial que administraba los recursos de la Red, conseguidos a partir del pago de cuotas de cada institución integrante. Tiempo después, cuando anuies decidió disolver algunas de las redes, perdió interés por la Red Altexto; fue entonces que la Editorial de la Universidad de Guadalajara se hizo cargo de administrar los recursos de la Red Nacional hasta este año en que, gracias a la conformación de la asociación, la Red Altexto logra la autonomía y la gestión financiera.

Es importante mencionar que la RCO se disuelve unos años después de crear la Red Nacional, así como las demás redes regionales. Definitivamente era más importante fortalecer la red nacional que diluir esfuerzos en las redes regionales.

Estoy convencida que el trabajo en colaboración nos ha beneficiado a todos, compartir las múltiples experiencias que hemos tenido como editores universitarios ha enriquecido la reflexión y el trabajo de cada uno de nosotros y definitivamente ha profesionalizado la edición universitaria mexicana y latinoamericana.

En 2006 fui nombrada secretaria técnica de la Red Nacional; en 2009 cuando cambió la coordinación e Hilda Hernández, del ITESO, asumió el proyecto de la Red, fui reelecta por dos años más. Finalmente dejé esta responsabilidad en 2011. Años después volví a la mesa directiva como responsable de algunas comisiones, y actualmente tengo el honor de formar parte del consejo consultivo.

A partir de 2008, todas las ediciones del Foro Internacional de Edición Universitaria y Académica se han llevado a cabo con la colaboración de la Red Altexto. Este apoyo incondicional es parte de la preocupación constante que tiene la Red por la profesionalización de este sector y de tener una voz ante las demás redes y asociaciones de los distintos países de Iberoamérica. Desde entonces, hemos compartido muchas experiencias y conocimientos, hemos aprendido muchas cosas y establecido importantes proyectos y estrategias conjuntas con nuestros pares de otros países que han visibilizado nuestra labor como una tarea trascendente tanto para nuestras instituciones como para las comunidades académicas y estudiantiles, así como para todos los lectores.

A lo largo de 15 años hemos recorrido un largo camino. Llegar a la primera decena con un catálogo nacional fue un logro increíble, y de ahí crear la página que actualmente tenemos es otro salto cualitativo y cuantitativo que visibiliza y pone a disposición del público los contenidos académicos y universitarios generados en las instituciones de educación superior de nuestro país. Sin embargo, ahora que entendemos la utilidad de los metadatos y la importancia de la circulación de la información y el conocimiento, después de más de dos años de pandemia se ha vuelto imprescindible transformar nuestro catálogo nacional en un ecosistema digital de publicaciones, con librería virtual, al menos de contenidos electrónicos.

Hace mucho que sabemos que publicar por publicar no tiene sentido, que somos conscientes de nuestro papel de bisagra que comunica lo de adentro (la universidad) con lo de afuera (la sociedad), que la edición universitaria conlleva la responsabilidad de servir a la institución en todas sus funciones sustantivas, de apoyar la docencia, difundir el trabajo académico y divulgar la ciencia, promover el diálogo y la lectura en todas sus posibilidades, e impulsar la internacionalización. Porque el conocimiento es de todos, no sólo de las comunidades académicas y universitarias que lo generan.

Para lograr el impacto que deseamos, debemos hacer que nuestros libros lleguen a sus lectores, necesitamos conseguir aliados y tender el mayor número de puentes posibles, ser parte del mayor número de catálogos, pues éstos son nuestros pasaportes, las ventanas que permiten que otros nos miren desde territorios diversos.

Seguro hay contenidos publicados por las instituciones de cada uno de nosotros que merecen ser leídos en otros espacios, la ciencia endémica es crucial para solucionar no sólo problemas locales sino también problemas transversales que nos atañen a todos. La ciencia también se escribe y se lee en español, necesitamos insistir para que el multilingüismo en la ciencia sea reconocido a nivel internacional.

Nuestros libros sí sirven y su misión no sólo contribuye a enriquecer la bibliodiversidad, sino que hacen circular contenidos con información relevante para todas las áreas del conocimiento, obras que invitan a la reflexión y ofrecen propuestas para distintas problemáticas, textos que logran vislumbrar estrategias para mitigar las
distintas crisis que actualmente vivimos.

¡Que viva la Red Altexto! Larga vida a la edición universitaria mexicana y latinoamericana.

*Texto publicado en el libro Camino al editar de la Red Nacional Altexto​

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