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Tigres y aves: de las representaciones más abundantes en la iconografía indígena de Mesoamérica de danzas con máscaras

Henry O. Vargas Benavides *

Gran parte del actual territorio de México y Centroamérica conformó un área con una serie de rasgos culturales, con elementos comunes y a la vez disímiles, a la que han denominado Mesoamérica. La identifican en el periodo prehispánico; no obstante, a pesar del colonialismo, el surgimiento de las repúblicas independientes y la modernidad, varios de estos atributos siguen presentes en la vida de los pueblos indígenas de esta gran área.

En este amplio territorio converge una rica cosmovisión compartida a lo largo de gran parte del territorio de México y hasta la península de Nicoya, al norte del territorio de Costa Rica. Sobre esto, citaré unos ejemplos que, en la actualidad, se encuentran presentes con gran fuerza entre los habitantes e indígenas de estos pueblos.

Tigres y águilas son los que más abundan en la representación analizada por parte de este autor en el libro Diseño precolombino: tradición y revitalización (de próxima publicación) que, a pesar de ser las más abundantes, existen otro sin fin de representaciones más que pueden verse en detalle en este próximo tomo. Pero en este breve texto nos centraremos en las dos mencionadas, por ubicarnos en los diferentes pueblos indígenas y sus tradiciones.

La Danza de los Tecuanes o del Tigre se lleva a cabo en distintos poblados de Morelos y Guerrero, principalmente, así como en Oaxaca, Chiapas en México, en Guatemala y El Salvador. Cada una de estas tiene sus variantes, argumentos y distinciones en sus máscaras y trajes.

En vasos mayas pueden apreciarse danzantes con máscaras de tigre, lo que permite remontarnos a este baile milenario y prehispánico que se sigue manteniendo. Al igual que guerreros mayas portaron este atavío, el del Balam, como representantes de la oscuridad y del cielo estrellado en las manchas de este animal.

Dentro de las órdenes prehispánicas más representativas, las encabezan los jaguares, águilas o coyotes, a lo largo de Mesoamérica. Desde el imperio azteca hacia el sur, los caballeros águila, representantes de la luz y el sol y los del jaguar, representantes de la noche y la luna.

Similar a las águilas, es el caso del personaje Tecún Umán, con pumas como el rey Quiché o el Huitzizil Tzunum, con un quetzal pequeño; son personajes de las danzas de la Conquista y las del venado en Guatemala. En el Juego de los Diablitos de Boruca, Costa Rica, abundan las águilas, halcones, zopilotes, búhos, entre otras. Danzas que poseen un carácter confrontativo con aquella otredad denominada conquistador, español o europeo. Los artesanos del territorio indígena. En Boruca elaboran sus máscaras de madera en donde la base es el rostro de un indígena que luego se enfrenta al Toro, quien representa esa fuerza extranjera, al conquistador. También es común encontrar jaguares con o sin manchas que portan los mismos indígenas en este juego a fin de año y a finales de enero en Rey Curré, otro de los territorios de este pueblo.

En Chichicastenango, Guatemala, los participantes de la Danza de la Conquista, para la fiesta del patrono Santo Tomás, el 22 de diciembre, ensayan unos tres meses antes de la celebración. Los trajes son muy vistosos y los alquilan en lugares especializados para ese uso, denominados morerías. Los trajes poseen vistosos colores, cordonerías, barbas, lentejuelas, plumas, espejos, sombreros, capuchas, estandartes, sonajeros o chinchines multicolores, entre tantos más. Los conquistadores representan al europeo y los moros a los indígenas que son vencidos por estos primeros, hasta convertirse en héroes culturales, como el Tecún Umán.

En San Juan Nonualco e Izalco, El Salvador, para la celebración de la danza del tigre y del venado, el 3 de mayo, los personajes persiguen a un venado para cazarlo y aparece el tigre, que después acorralan hasta darle muerte. Se descuartiza y se reparten sus partes entre el público asistente. Esto simboliza una ofrenda para el Señor de la Claridad, en Nonualco. Esta es una danza de origen prehispánico. Los personajes portan una manta enrollada a las rodillas y máscaras talladas en madera, algunos cubiertos hasta por pieles de un tigrillo.

En el territorio indígena Boruca (Buenos Aires de Puntarenas, Costa Rica), el Juego de los Diablitos se celebra del 31 de diciembre al ser la media noche y hasta el 2 de enero, de igual forma, un mes después en Rey Curré. Los personajes portan trajes principalmente de gangoche, rollos de plantas y frutos diversos, que se cuelgan como símbolo de la fertilidad, al igual que diversos cueros de animales, plumas, entre otros. Otros pintados con representaciones de seres mitológicos. Portan la máscara de madera de balsa o cedro que, actualmente, están pintadas con sofisticados diseños tonos acrílicos; las originales se pintaban con pigmentos vegetales y hasta con carbón.

En el Juego los Diablitos festejan el primer día con sus cantos, hasta que después aparece el toro, luchan contra este hasta su derrota y, similar a Nonualco, se reparten las carnes y otras partes del toro en una gran parodia. Es una danza colonial, por los personajes que aparecen, pero que no deja de tener raíces prehispánicas en los personajes ataviados de diferentes animales o alter egos.

Existen otras decenas de danzas con personajes de animales, hombres y mujeres que perviven en los diferentes poblados. Algunos de estos tienen el reconocimiento de ser patrimonio de la región o del mundo y elevan su importancia sociocultural. Por tal motivo, invitamos al gran público a participar y apreciar estas tradiciones que fortalecen la identidad cultural de los pueblos mesoamericanos.

*Doctor en letras y artes por la Universidad Nacional y licenciado en artes plásticas por la Universidad de Costa Rica, institución en la que es profesor catedrático de Diseño Gráfico. Autor de numerosos artículos académicos. Su trabajo aparece en el volumen Mundos de creación de los pueblos indígenas de América (Enredars / Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2020) y es autor del libro Diseño precolombino en Costa Rica. Análisis de objetos de cerámica y piedra del Museo Nacional (Editorial UCR, 2015) y Diseño precolombino: tradición y revitalización (EUNED / EnredArs, en prensa).

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