Page 9 - Tendencia Editorial | Edición Especial 2021
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 La globalización y la digitalización han afectado de diferentes maneras todas las actividades comerciales, principalmente al pequeño comercio local. Los sucesivos cambios tecnoló- gicos han conllevado a que los nuevos modelos de negocios, se vean impactados de manera importante en su pervivencia.
La apertura de grandes centros comerciales supuso un fuerte impacto en la forma en que se establecían las redes de comercio local, obligando al cierre de muchos pequeños negocios. La digitalización y la irrupción de las ventas a distancia ha sido otra dura prueba esto. Por si ello no fuera ya suficiente, la situación de pandemia generada a partir de la covid-19, que sufrimos desde hace más de un año, ha situado a los comercios loca- les nuevamente en un escenario complicado. A partir de este marco, de cambio, crisis y adaptación, las librerías se encuentran en una situación que les obliga a reinventarse, para en muchos casos poder subsistir.
En los últimos años, hemos visto como algunas de las librerías emble- máticas y tradicionales han cerrado sus puertas, e incluso las restantes, lo siguen haciendo en este momento. Situación comprensible, teniendo en cuenta el nuevo entorno económico en el que nos movemos, en el que la crisis sanitaria no ha favorecido. Es más, el período de confina- miento al inicio de la pandemia, al menos en España, supuso el cierre de las librerías a todo tipo de público, como muchos otros comercios, favoreciendo la venta a distancia o de manera electrónica en grandes plataformas, así como la venta de libros digitales.
Sin embargo, las librerías pueden verse como algo más que una activi- dad económica, desde una perspectiva cultural cumplen con una función complementaria o al menos eso debería aspirar a ser. Sin duda, como en cualquier actividad, su viabilidad puede depender, en gran medida, de su oferta al cliente, aquello que puede llegar a ser un objeto especial, la orientación que puede tener o el servicio que vaya a prestar. Más allá del mero hecho de vender o comercializar un producto, los libros aportan un elemento diferenciador en un sector específico. Incluso iría más allá, pues en un momento en el que la información vuela en la red, en el que los mercados nos inundan de productos y opciones, perderse en una librería, para quién ama los libros, aún permite percibir otras sensaciones que la pantalla de un ordenador nunca podrá transmitir, nos permite acercarnos directamente al libro y su universo.
En ese sentido, la posibilidad de ofrecer actividades complementarias dentro de las librerías como: presentaciones de libros, entrevistas con au- tores, grupos de lectura, debates sobre libros, tertulias, entre otros; puede contribuir a diversificar su actividad. Ofrecer otras actividades, hace que las librerías no sean simples negocios, sino que los convierte en puntos de encuentro cultural. La existencia de sellos y premios, permiten reconocen su labor como dinamizadores culturales.
Como cualquier otra industria, la editorial académica precisa llegar también al cliente, y para ello, sin despreciar métodos modernos de
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Universidad del Rosario • Bogotá, 2021



























































































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