Page 19 - Tendencia Editorial | Edición Especial 2021
P. 19

En otras palabras, los libros son portadores de contenidos que provo- can toda suerte de cosas en quien los lee, y agregaría que, en virtud de estos poderes, también son un objeto con un impacto cultural cuando menos potencial. El libro académico, y en particular el universitario, es un portador de ideas forjadas en su mayoría en los más sofisticados cen- tros de pensamiento, como son las universidades. Los libros de este corte, que examinan al ser humano y a la sociedad en sus múltiples manifes- taciones, son productos culturales que ofrecen las herramientas teóricas para producir toda suerte de transformaciones sociales.
Una librería con un catálogo universitario hace parte fundamental de este proceso, en el ámbito de la comercialización del libro. Las libreras y sus libreros son conocedores y artífices de su catálogo, son un eslabón en la cadena de producción del libro que se encuentra justo antes de que la obra creada llegue a manos del lector final, alguien cuyo pensamiento, una vez aborde el libro, cambiará cuando menos un poco.
Como librero trato de situarme en esta circunstancia, soy consciente de que ofrezco con cada libro un conocimiento que puede tener un im- pacto significativo en la sociedad. Cada consulta es una oportunidad de transformar la manera como vemos el mundo, y cada conversación con un lector transforma mi manera de ver el entorno que me rodea. Esta convergencia de saberes se ve reflejada en la selección de los títulos que, según las búsquedas temáticas de mis lectores, y según las más recientes producciones bibliográficas, intento que se adapten de la mejor manera a las temáticas con las que cuenta mi catálogo.
Esto último me hace plantear una cuestión fundamental: la librería académica y universitaria es una librería de ideas. Como ocurre con el conocimiento, concibo la librería como un esquema de categorías, en lo posible muy variadas y sofisticadas, que son organizadas de manera espa- cial. En estas categorías se ubican los libros. En este ‘esquema’ navega el librero como un orientador en un mar de saberes. Los lectores, también navegantes de este mar, pueden encontrar y comunicar otros saberes que dan luz a categorías diferentes. Este diálogo ensancha el mapa del saber, el cual permite navegar de mejor manera sobre este mar de ideas.
Llegados a este punto, me permito afirmar algo que, muy seguramente, ha sido fácil de inferir según lo expuesto: como librero sostengo que el conocimiento y el cuidado de las categorías en las librerías, su construc- ción y su consolidación, así como la formación del librero alrededor de ellas, son la clave del éxito en una librería de libros académicos y universi- tarios.5 La riqueza de este tipo de catálogos radica en la inmensa variedad de miradas sobre una infinidad de temas. Esto convierte a las librerías académicas y universitarias en lugares de consulta de la más diversa bi- bliografía. Su éxito en el mercado del libro, y de paso su posicionamiento
5 Esta es una cualidad no menor en cualquier librería. Recomiendo, para ahondar en esta cuestión, los capítulos dedicados al librero (cap. 1) y a las secciones (cap. 3) en Ringewaldt, T., Manual para libreros. Editorial Herder, 2001.
  U
,2
U
n
ni
iv
ve
e
r
rs
si
id
da
a
d
dd
de
el
l
R
R
o
os
sa
ar
r
i
i
o
o•
B
•
,
1
Bo
og
go
ot
tá
á
20
02
2
1
1
1
9
9













































   17   18   19   20   21