Page 9 - Tendencia Editorial No. 26 | 2021
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mercados editoriales más importantes de la región. Y en ese conjunto de países yo creo que una de las ten- dencias que vemos es una estabilidad de políticas, un pequeño indicio de estabilidad que empieza a conso- lidar alguna clase de acumulación, lo que es clave por dos razones: uno, porque se empieza a formar y a ca- pacitar gente, a garantizar cierto nivel de especializa- ción, conocimiento técnico y construcción de redes personales. Dos, porque parte del éxito de las políticas, la presencia en ferias o programas de traducción, tiene que ver con la permanencia y en eso soy muy insistente en el informe: la importancia de la permanencia. Por supuesto, hay avances y retrocesos, en algunos países vemos retrocesos, cambios políticos, recorte de recur- sos, crisis de todo tipo, pero en general empezamos a ver una tendencia en la estabilidad de políticas.
Ahora bien, en el costado menos positivo la ten- dencia es que no necesariamente hay estrategias cla- ras en los países. Y, ¿a qué me refiero con estrategias?, me refiero a cierto grado de claridad de qué se quie- re, quiénes lo quieren, quiénes se sientan en la misma mesa a trabajar, definen el curso de acción e imputan recursos específicos para que esas políticas funcionen durante “x” tiempo. Países como Brasil y Chile son in- teresantes porque han tenido esa evolución, con algu- nos resultados dispares, pero que han funcionado bien en general. Y lo cierto es que han logrado un diálogo público-privado muy interesante, de manera formal e institucionalizado, con objetivos claros que se evalúan periódicamente. Una cosa muy diferente sucede en los otros países en donde hay recursos, políticas y diálogos, pero vemos que no logran traducirse en proyectos muy claros y estratégicos.
bte: Dicho esto, entonces, ¿para usted cuál sería el escenario ideal para ampliar y fortalecer las políticas y estrategias
de internacionalización editorial?
ad: ¿Qué sería lo óptimo?, que la cultura, la política cultural y la diplomacia cultural fuesen una prioridad. Digo, hay países que mencioné como Chile que tuvo o tiene algo de eso, pero en general no aparece dentro de las políticas de los distintos gobiernos demasiada clari- dad frente a estos puntos. Considero que lo realmente
necesario es establecer que las políticas culturales son activos importantes y estratégicos para un país, para el posicionamiento cultural y económico, y que para eso necesitamos asignar recursos, necesitamos funcionarios idóneos, necesitamos estructuras institucionales que permitan un diálogo sostenido, regular e institucionali- zado con los actores privados.
bte: Para finalizar, ¿puede usted darnos una premonición sobre qué va a pasar con estos procesos de internacionalización y en sí, con el mundo editorial? ¿Puede ser la tecnología un factor importante en un futuro para la consolidación de estrategias de difusión e internacionalización de productos editoriales?
ad: Creo que sería muy difícil prever qué va a pa- sar con el mundo editorial, porque, por lo general, el mundo del libro se ha encargado sistemáticamente de mostrar que toda profecía ha fallado, y me alegra que así haya sido porque es una muestra de qué tan dinámico es, cuán inesperados son los cambios. Y me refiero, no solo a la permanencia del libro físico que, aún con diferencias entre países, continúa siendo el soporte privilegiado de lectura, sino especialmente a la sociabilidad, al encuentro, la confianza con el libro, las librerías, las editoriales, los catálogos, ese acerca- miento que aún sigue muy presente en el mundo edi- torial. Ahora, en cuanto a la tecnología en el contexto de la pandemia, yo no me animo a hacer ninguna predicción, lo cierto es que estamos viendo cambios. ¿Qué de eso va a permanecer?, no sé, es muy difícil preverlo. Sé que muchas editoriales y librerías han empezado a apostar por lo digital y eso es bueno, solo hay que ver si una vez que volvamos a una presencia- lidad esa inversión tendrá sentido, o si en realidad los y las lectoras buscarán de nuevo a algo más cercano, a algo más físico, más íntimo, más humano. De cual- quier modo, pareciera que la pandemia solo ha ayu- dado a acelerar un proceso que ya veníamos viendo desde antes, y aunque muchos y muchas creen que en el último año hubo un cambio de fondo, estructural, vemos que la digitalización de libros, la simplificación de los procesos de edición a través de tecnologías y softwares, simplemente se aceleró.
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Universidad del Rosario • Bogotá, 2021

























































































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