Page 8 - Tendencia Editorial No. 26 | 2021
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editoriales nacionales. Este argumento tiene mayor sen- tido aún en los mercados latinoamericanos medianos o chicos, donde el mercado interno es acotado, donde no hay un gran número de librerías, donde los lectores y lectoras no son tantos y se presentan problemas de dis- tribución. Entonces, la internacionalización funciona para apuntalar su funcionamiento, como una política en sí misma de generación y fortalecimiento de esas editoriales independientes que no pueden desarrollarse en un mercado nacional pequeño.
bte: A partir de su informe Políticas y estrategias
de internacionalización editorial en América Latina, ¿cuál diría usted que es la principal
razón por la cual las medidas implementadas
por los Estados y algunas entidades de internacionalización no han sido del todo efectivas?
ad: Pese a las variantes nacionales y regionales en el espacio de nuestra lengua, la internacionalización nos invita a imaginar, a ilusionarnos con el horizonte de una producción y una circulación común y transparen- te en la región. Sin embargo, la paradoja es que no se produce eso sino todo lo contrario, tenemos las condi- ciones geográficas e idiomáticas para ello, no obstante, las políticas económicas y de estructuración de cada uno de los mercados y del mercado regional, son un problema que se sostiene en el tiempo. Un problema que, más allá de los cambios a lo largo de las décadas, lleva a formular una y otra vez las mismas preguntas: ¿por qué no circulan más libros?, ¿cómo hacer para cir- cular más libros?
Hemos tenido una incapacidad sistemática para do- tarnos a nosotros mismos de políticas sostenidas que nos permitieran avanzar hacia un mercado más unifica- do, con menos trabas a la circulación. Hemos boicotea- do aquellos buenos intentos por una crisis económica, por malas condiciones políticas, por alguna dictadura o por las contradictorias políticas culturales de cada uno de los países. Hemos conspirado contra la capacidad de acumular nacionalmente y pensar más regionalmente y, en ese sentido, España ha logrado, no solamente ser la principal exportadora de libros de lengua española, sino tener filiales y sus propias grandes empresas que la sitúan como el país más importante de habla española en el mercado editorial.
bte: Dicho esto, ¿por qué usted considera importante centrar su estudio en las políticas de internacionalización llevadas a cabo por los Estados y las entidades representativas del sector privado?
ad: Creo que hay un problema con las clases de pre- guntas que le hacemos al mundo del libro, me parece que en general pensamos en América Latina de una for- ma muy pobre, reducimos la contradicción del mundo editorial a una serie de indicadores: ¿cuántos libros se publican?, ¿cuántos libros se leen?, ¿cuál es la factura- ción?, indicadores que pareciera resumen y sintetizan el mundo del libro, cuando en realidad cada país tiene una configuración singular y un grado de complejidad dife- rente. Claro, esas cifras son útiles, pero al mismo tiempo son empobrecedoras porque ocultan una pregunta clave: ¿cómo se estructuran institucional y políticamente los sectores del libro en cada uno de los países?
En algunos países vemos una o dos cámaras del libro, o una gran cámara con algunos contendientes, pero son aquellos países que tienen mercados más reducidos, menos desarrollados, en donde las grandes editoriales extranjeras, como Penguin Random House y Planeta, terminan ocupando posiciones de mucho poder y en donde no hay una capacidad para generar equilibrios. Ahora, estos grupos editoriales no tienen una vocación de internacionalización de la edición en América latina, no buscan exportar, sino, fundamentalmente, apuntan a capturar cuotas del mercado local. No podemos decir que no lo quieren hacer, pero evidentemente no hace parte de sus prioridades. Entonces, si estos sellos tie- nen estrategias comerciales que dominan las instancias políticas del mundo editorial de dichos países, clara- mente las políticas y estrategias van a estar orientadas o condicionadas a lo que estas cámaras y sectores digan. Por lo cual, ante el poder de estos y otros grupos edito- riales vale la pena preguntarse: ¿qué lugares ocupan en las decisiones políticas de los países en el campo de la internacionalización?
bte: Pese a que las estrategias y políticas de internacionalización varían entre los países parte del informe, ¿qué tendencias, positivas y no tan positivas, se pudieron encontrar durante el estudio?
ad: Vamos a empezar por lo positivo. El informe se ciñe a seis países, cinco de habla castellana y Brasil, los
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